La única Ferrari 250 GTO en el color Bianco Speciale se subastó recientemente por 35 millones de dólares, una cifra que asciende a 38,5 millones con las comisiones de venta. Aunque no alcanza los precios récord del modelo, sigue siendo un importante testimonio del interés de los coleccionistas.

Esta unidad, perteneciente a una reducida familia de solo 36 ejemplares producidos entre 1962 y 1964, es símbolo de rareza y prestigio. Su historia deportiva, con nombres ilustres al volante, y su diseño icónico la convierten en un auténtico «unicornio» en el mundo del automóvil.